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¿Cómo saber si mi conejo está enfermo?

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Los conejos en general son una raza que no suele enfermar mucho, siempre que cuente con una buena alimentación y salidas para realizar ejercicio.

No obstante, aunque se un conejo siga estas pautas indicadas, no podrá hacer nada si se trata de una enfermedad congénita. De entre las enfermedades que pueden padecer normalmente, vamos a destacar las siguientes.

Cuello torcido

Aparece como consecuencia de un golpe o una herida, en el oido interno. Como consecuencia de esto, la cabeza de nuestro querido roedor cae hacia uno de los lados, y en ocasiones lo deja tumbado sin posibilidad de levantarse o moverse.

Este mal provoca que que nuestro pequeño amigo, se mueva en círculos, impidiendo que se mueva en linea recta, dado que ha quedado afectado su equilibrio.

Suele aparecer, como consecuencia de un cuadro de nerviosismo, en el que el conejo acaba hiriéndose, debido a algún golpe o herida, provocado por este.

Si es un caso simple o poco grave, se podrá solucionar en un par de días. Únicamente deberemos dejar a nuestro conejo en una jaula seca, confortable y con alimentación saludable. En casos más graves, la recuperación es muy complicada, y pueden acabar lamentablemente, con la vida de nuestro querido compañero.

Dado el origen de esta enfermedad, tendrá igual el sexo o la edad de nuestro pequeño mamífero.

Abscesos

Son bultos o protuberancias que le aparecen a nuestro compañero, en cualquier parte de su cuerpo. Es recomendable llevarlo a tu centro veterinario de referencia para que evalúen el mismo. En caso de no poder ser así, deberás dejar que el absceso reviente y drene.

Para ello, procederás a separar pelo y piel del alrededor del mismo. El bulto debe ser lavado con un trapo limpio, empapado con un antiséptico. Posteriormente procederás a realizar un pequeño corte en la parte inferior del bulto, para que salga el pus.

Seguramente, en esta operación necesites de otra persona. Ya que el animal no se estará quieto. Además deberás presionar el bulto, para sacar todo el pus. Terminado se debería volver a limpiar toda la zona con un antiséptico.

Volvemos a repetir, que debido a lo delicado de la enfermedad, es muy recomendable el llevar a nuestro pequeño mamífero al veterinario. Hay que pensar que cualquier infección, podría acabar con la vida de nuestro querido compañero.

Resfriado

En el caso que nuestro pequeño roedor se refríe, hará como nosotros, estornudará. Además de ello seguramente moverá su cabeza, para despejar su fosas nasales.

A parte de estos síntomas, también observarás que nuestro amiguete se frota la nariz con sus patas delanteras, para poder sacar sus mucosidades. Este hecho hará que la piel de sus patas quede empapada con estas con estas mucosidades, haciendo que se produzca una muda de esta piel, y se endurezca.

En caso de encontrarse con otros congéneres, deberías aislarlo a otra jaula, para evitar el contagio. Teniendo en cuenta esto, dejaremos a nuestro pequeño roedor, apartado de corrientes de aire, en una jaula limpia y cálida.

Una buena alimentación rica en vegetales y reducida en pienso, ayudará a nuestro querido compañero a recuperarse más rápido.

Infecciones en los ojos

Nuestras pequeñas mascotas domésticas, son muy susceptibles a sufrir infecciones en el conducto lagrimal. Los principales causantes de esta, pueden ser el polvo o cuerpo extraños dentro del conducto, que lo bloquean totalmente.

Normalmente solo es uno de los ojos el que queda afectado. La solución que normalmente funciona es baños periódicos, con una solución acuosa con ácido bórico. Con una gasa, limpiaremos la zona afectada.

En ocasiones también se ha utilizado colirio de personas. Pero como siempre en caso dudas o no estar seguro, recomendamos la visita a nuestro veterinario. Él en todo momento nos guiará con la mejor solución.

Coccidiosis

El causante de esta enfermedad es un parasito interno, dándose por lo general tres semanas después del destete. Existen dos tipos de esta enfermedad:

  • Hepática: Afecta a los conductos biliarios del hígado.
  • Intestinal: Afecta a las microvellosidades intestinales.

La detectaremos por diarreas con moco y sangre, normalmente al tercer día de la infección. Nuestro compañero sufrirá de deshidratación y pérdida de peso. Esto hará que haya un retraso en su crecimiento.

En caso de detectarlo, estos síntomas deberemos llevarlo a nuestro centro veterinario, para que puedan realizar un examen de heces, y de este modo darles el tratamiento adecuado. De otro modo, esta enfermedad podría acabar con nuestro compañero.

Sarna

Se puede detectar fácilmente, porque aparecerán costras de sangre seca, en el interior de las orejas de nuestros compañeros. También pueden aparecer peladuras en el hocico, frente o patas.

Es fácil de curar a través de un antiparasitario, por lo que acudiremos a nuestro veterinario, para que nos indique el más adecuado.

Pododermatitis

Se trata de una de las enfermedades más comúnmente encontramos en nuestros tiernos roedores. Se trata de unas úlceras o callos en las plantas de sus piernas, aunque habitualmente se da en las traseras.

La aparición de éstas es debida a una infección bacteriana: pododermatitis. Para evitar que aparezca, es muy importante una buena higiene de la jaula y de su esquinera. Por ello intentaremos desinfectar dos veces al mes la jaula, con una solución yodada o producto parecido.